A nuestro querido Pablo Pinto, ZL.
Publicado el: 02 / 10 / 2020

Un día hace 7 años, me llamaste y me invitaste a participar del Directorio de CISROCO. Yo te dije: “¿qué es eso?”, y tú me respondiste “¿cómo es posible que no sepas qué es CISROCO?”… nos juntamos y me enseñaste con toda tu capacidad de liderazgo lo importante que es cuidar a los adultos mayores que tanto hicieron por nosotros, y que gracias a ellos, hoy tenemos comunidad judía en Chile.

Me embarqué contigo en esta hermosa obra de la comunidad hasta tus últimos días… fuiste director por 15 años y cuatro de ellos fuiste presidente, donde me tocó acompañarte como tesorero dos años y luego me dijiste: “pendejo ahora te toca a ti presidir”…. hablábamos todos los días de como mejorar y mejorar el hogar, y finalmente logramos sacar adelante muchas cosas juntos: grandes celebraciones de Pesaj y Rosh Hashaná como los residentes y sus familias se merecen, logramos organizar el primer día del nieto en el año 2018.

Pablo, haber trabajado contigo fue para mí un aprendizaje impresionante, no te imaginas lo que a sido para mi participar junto a ti en esta tarea. Muchas gracias por darme la oportunidad.

Tu siempre nos uniste en tus eventos; fuiste parte de nuestras familias al celebrar cada evento como si fuera tuyo. Hoy nos unes en tu memoria…

Pablo siempre te recordaremos, nunca te olvidaremos.

David Rozowski

Presidente del Directorio CISROCO

¡Pablito! (Z.L):

Te nombro así, porque así lo hice siempre que conversaba contigo.

Te conocí de chiquitito, pues fuiste compañero de curso en el Instituto Hebreo de Alberto, mi hijo, y a los compañeros de mis hijos y amigos les tengo un cariño muy especial.

Fue pasando el tiempo, creciste y te transformaste en una persona muy importante en la colectividad judía. ¿Quién no conocía a Pablo Pinto?… no hay nadie que no haya disfrutado de las exquisiteces que preparaba tu equipo en los grandes eventos.

Persona de grandes valores y calidad humana. Investigador y emprendedor en su profesión.

Ahora, como residente de CISROCO, me voy a permitir mencionar en nombre de todos, nuestro eterno reconocimiento por tu amor y dedicación a la institución.

Fuiste un gran director por muchos años.

Que Hashem acoja tu neshamá muy cerca de Él y te bendiga.

Yudith H. de Epelbaum