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Fundación Aleph: “Dar, se aprende dando”

Así lo asegura Yael Mirochnick, Directora Ejecutiva de Fundación Aleph, institución que se creó con la misión de poder ayudar, educar y promover el valor del jésed a nivel comunitario.

Todos sabemos que dar es un valor muy importante para todo ser humano. Sin embargo, ¿Cuántos de nosotros realmente vivimos nuestro día a día pensando en las necesidades del otro y en cómo poder ayudar?

Fundación Aleph viene a romper este paradigma y crear nuevas instancias para que todos podamos aprender y poner en acción el jésed. Conversamos con Yael, quien nos cuenta cómo nació este noble proyecto y nos invita a ser miembros activos en esta tarea tan fundamental para nuestra Comunidad.

¿Qué es Aleph?

Aleph es una fundación enfocada en dar y en hacer que otros también den. Nos interesa ayudar y hacer que otros también ayuden.

¿Cómo lo hacemos? Apoyamos proyectos que ya existen y creamos nuevos, apoyamos instituciones con sus propias misiones, para asegurar un mayor éxito, y en todo esto, nos aseguramos de que más personas participen. Básicamente creamos instancias y oportunidades para hacer que todos puedan aportar y dar algo de sí al resto.

Tenemos como base tres pilares, dentro de ellos nos movemos de muchas maneras. Educación, sustentabilidad y emprendimiento, y kidush Hashem. El primero abarca todo lo que está dentro del marco educativo, desde apoyar con becas escolares, hasta asegurarnos que todos los niños tengan lo que necesitan para ir al colegio. Y dentro de la educación, le estamos dando mucha importancia a que las futuras generaciones se eduquen como líderes dadores.

Sustentabilidad y emprendimiento es un pilar que busca ayudar a las personas a que puedan autosustentarse y al mismo tiempo, convertirse ellos mismos en futuros donantes comunitarios. Ayudamos a personas que necesitan financiamiento o coaching para lograr sacar adelante sus proyectos, y prontamente sacaremos un proyecto innovador inspirado en el programa Shark Tank, para todos aquellos emprendedores de la colonia.

Y, el tercer pilar, que probablemente es el que más abarca le llamamos Kidush Hashem, que es básicamente ayudar dentro de nuestras posibilidades a todos quienes necesiten, entendiendo que todos en algún momento de la vida podemos necesitar una mano.

¿Cómo nació la idea de crear esta Fundación?

La idea existe hace muchos años, Janan Knust siempre tuvo las ganas de tener una fundación, pero no había una fecha exacta. Hacíamos cosas, grandes cosas, ayudamos mucho, y lo hicimos durante años, pero siempre como “ninjas” sin que nadie supiera. Fue la pandemia y toda la ayuda que la Comunidad estaba necesitando, la que hizo que Janan tomará la decisión de abrirla. Así de un día al otro, hizo un grupo de Whatsapp y nos metió a todos en “Aleph”. Desde ese día comenzamos a ayudar a la gente. Sabíamos que toda la parte legal tomaría su tiempo, pero las personas no podían esperar, entonces decidimos ayudar como podíamos. Mientras nos armábamos, gracias a Di’s, unos meses después las cosas legales se fueron dando.

¿Quiénes forman el equipo?

El Directorio oficial todavía se está armando. En este momento lo conforman los fundadores, Janan Knust y su señora Sharon Camhi, Rab Igal Meirovich, Matías Baerwald y su señora Nikol Israel y yo, como Directora Ejecutiva.

Cada vez tenemos más embajadores, que son personas que apoyan nuestra misión y nos ayudan a transmitirla hacia afuera.

¿Cuál es la misión de Aleph?

Ayudar, y hacer que otros también ayuden, a través del ejemplo, educando y creando espacios para dar. Queremos que las personas tomen más responsabilidad hacia la Comunidad, que sean agradecidos por lo que tienen y den de eso.

¿A cuántas personas han ayudado?

Es difícil responder esa pregunta, ya que si bien llevamos un registro de personas, la realidad es que cuando uno ayuda a alguien, realmente no sabe hasta dónde esa ayuda trasciende.

Si tengo que darte un número, en este año y medio, Aleph como Fundación ha ayudado directamente a alrededor de unas 100 personas. Eso, sin contar la ayuda indirecta que hemos proporcionado a través de otras entidades.

Con respecto a las instituciones, este año trabajamos muy de la mano con Reshet, apoyamos el proyecto educativo de Fundación Memoria Viva, hicimos importantes aportes para becas escolares tanto en el Maimonides School como en el Instituto Hebreo,  y tuvimos una importante participación en la campaña de alimentos de la CJCH, entre otros.

Pero lo más importante, es que ayudamos a que más de 400 personas dieran, lo cual significa que estamos cumpliendo nuestro objetivo.

¿Qué rol tomó Aleph frente a la pandemia y las distintas dificultades que trajo para muchas personas?

Como te comenté anteriormente, Aleph fue creada en plena pandemia dada la urgencia que estábamos viviendo. En un comienzo nosotros contábamos con recursos monetarios, entonces nos dedicamos más en repartirlos, ayudar a quienes sabíamos que necesitaban, y pidiendo en nuestros círculos que nos avisaran si saben de alguien. Pagamos cuentas, gastos comunes, compramos remedios, pagamos terapias, compramos estufas, donamos comida y pañales, entre muchas otras cosas. Con el tiempo y mientras más experiencia tomábamos, más conocidos nos hacíamos y en paralelo nos íbamos formando como fundación y ahí las cosas se pusieron más serias, por así decirlo.

Empezamos a relacionarlos con las otras instituciones de la Comunidad, a ver las necesidades que existían y empezamos a apoyarlos, a cada uno en su misión y con la nuestra paralelamente. Tuvimos un rol importante, y me atrevo a decirlo, estuvimos presentes en todas las grandes campañas que se hicieron en la Comunidad e hicimos la diferencia, mucha gente donó porque Aleph de una u otra forma los motivó a hacerlo, y ese es nuestro rol finalmente, promover el jésed comunitario.

La mayoría de las veces asociamos “dar” con dinero. ¿Qué otro tipo de jésed promueve Aleph?

No solo la mayoría de la gente asocia el dar con dinero, sino que la mayoría también piensan que los que tienen que dar son solo los que tienen más dinero. Pero eso no puede ser más equivocado, el ser humano tiene mucho más que dar que solo su dinero, de hecho, el tiempo es algo que no se compra con dinero, la sabiduría y la experiencia tampoco.

Nosotros creemos y estamos seguros que todos tienen algo para dar, y que darlo no es una opción, es un deber, es algo que se espera que uno haga, algo intrínseco que está en nosotros.

¿En qué proyectos están trabajando actualmente?

En este momento tenemos dos grandes proyectos:

1- Aleph Tank: Este es un concurso que estamos prontos a lanzar, en donde cada persona que tenga un emprendimiento le va a presentar su proyecto a un grupo de emprendedores de la comunidad que ha tenido gran éxito. Este selecto grupo está dispuesto a dar de su dinero para ayudar a los emprendimientos. Los emprendimientos que ganen deberán comprometerse a donar su Maaser (diezmo) a la Fundación Aleph, para poder ampliar la red de ayuda a otras instituciones.

2- La Torá de los niños: Nuestra Fundación donó una Torá con el objetivo de que cada niño de la Comunidad Judía de Chile compre una letra y sea de él. Realizaremos un gran evento comunitario para todos los niños, en donde se va a presentar el Sefer Torá y se va a terminar de escribir. Queremos que los niños entiendan el valor que tiene un Sefer Torá, el valor del Judaísmo y de ser parte del Pueblo Judío. Cada yehudí cuenta al igual que cada letra de la Torá.

Entendiendo el dar como una forma de recibir

“Lo que Aleph quiere lograr es que la gente dé no por pena hacia otro o por obligación, sino que por amor y sobre todo agradecimiento, hacia Hashem y hacia la vida misma”, nos explica Yael. En este sentido, gran parte de sus esfuerzos como Fundación están centrados en educar a los niños desde pequeños en esta misión de aprender a dar.

“Nos importa mucho que los niños sean los protagonistas; que ellos mismos piensen qué pueden hacer y entregar de sí mismos. Como Fundación ayudamos a construir los proyectos y si hay alguna cosa que financiar para que se pueda llevar a cabo, lo hacemos en pos de que los niños aprendan”, asegura.

¿Por qué consideras importante formar niños solidarios?

Porque son el futuro, no solo de nuestra Comunidad, sino que del país y del mundo en el que vivimos. Las buenas sociedades se construyen con el aporte de todos, si tenemos niños egoístas, tendremos sociedades pobres, no solo de plata, sino peor aún, en valores. Y más allá de eso, porque dar es diferente a recibir, y los niños siempre tienen que ser más receptores. Si les enseñamos a dar de sí, no solo estaremos inculcándoles el valor de jésed desde pequeños, sino que estaremos construyendo personas más completas.

¿Cómo ha sido el trabajo con los colegios? ¿En qué consisten los programas?

Por ahora solo hemos trabajado con el colegio Maimonides, esperamos prontamente hacerlo también con el Instituto Hebreo. El programa va acorde a la realidad de cada institución y sus alumnos, y es algo que se arma en conjunto con ellos, pero en términos generales buscamos que los niños vivan haciendo jesed, queremos que el dar sea un valor que se respira en los colegios, y esto va desde ser buenos compañeros, hasta crear proyectos que vayan hacia afuera.

Hoy en día ¿Cómo recomiendan enseñar y fomentar el valor de dar a los niños?

¡Con el ejemplo! ¡No hay mejor forma de hacerlo que con el ejemplo!

Los cuentos e historias sobre personas que dieron son lindas, pero a la larga tienen poco impacto. Cuando los niños ven en directo a sus padres y profesores, a sus madrijim o cualquier persona que para ellos sea un referente, dándole valor al dar, para ellos eso se vuelve un ejemplo. Si los padres donan de su tiempo para la Comunidad, para las actividades del colegio, son parte de alguna institución o voluntarios, y los hijos ven eso constantemente, es muy probable que cuando crezcan desde su lugar esos niños también sean un aporte, incluso líderes comunitarios.

El jésed tiene que ser un valor, algo que se respire todo el tiempo, ojalá en la casa, que sea algo que se comparta, que le den a los niños la posibilidad de experimentar el dar de sí mismos, porque finalmente dar, se aprende dando.

El jésed es algo intrínseco del yehudí ¿Consideras que es un valor que se promueve a nivel comunitario?

La Comunidad Judía siempre se ha caracterizado por ser dadora, hacia dentro y hacia afuera. Hay personas que son dadoras siempre, osea que buscan el constante dar, pero en gran mayoría, te diría que las personas son pasivas, y solo responden a los llamados que se hacen de ayuda, como campañas y eventos comunitarios para juntar fondos. Justamente, como el dar, es algo tan intrínseco en el yehudí, es que no se promueve mucho, quizás es porque se asume que en los momentos de necesidad todos van a dar y es lo que usualmente pasa.

El jésed, el ser bondadoso con el otro, es un fundamento del judaísmo, es algo que al judio le hace bien, por lo que sí debería ser un valor que se promueva y se enseñe. Al final, practicarlo es un bien que nos hacemos a nosotros mismos.

Muchas personas han sido beneficiadas de la ayuda que les ha brindado Aleph. ¿Qué sientes al saber que perteneces a una organización que literalmente regala sonrisas?

Siento hakarat hatov, agradecimiento, y es que no hay otra manera de decirlo, porque hoy en día que vivimos en un mundo de tanta competencia y a veces tanto egoísmo, donde gana el que más millonario hace al jefe, poder trabajar en un lugar en el que todos estamos enfocados en el otro, en el que mientras más ayudas, mejor eres, es maravilloso.

En mi vida, he tenido la bendición de trabajar y ser voluntaria de muchas instituciones que regalan sonrisas, y lo que te puedo decir, es que mientras más sonrisas yo regalo, más sonrisas recibo de vuelta, ya sea porque las mismas personas me las dan o porque Di-s me las devuelve de otra forma. Y por eso el lema de Aleph es “El que da siempre tiene”, porque no puede ser más cierto, y es que mientras más tú des de ti, más tendrás para seguir dando, y no hablo solo de dinero, como persona, porque el dar te hace ser más humano.

¿Qué mensaje te gustaría compartir para motivar a las personas a dar?

Durante los últimos casi dos años de pandemia, en el que todo el mundo se paró, cada quien se fue a su casa y cerró la puerta. La Comunidad Judía siguió adelante. Nadie se quedó solo; si había alguien enfermo, cientos de personas rezaban. Personas que perdieron su trabajo, sus ingresos, la Comunidad los ayudó, con comida, con apoyo, con dinero. Los cementerios estaban cerrados, pero nadie murió solo, ninguna familia hizo shiva sin compañía, ahí estaban todos por Zoom, juntos, cerca. Los colegios, y todas las instituciones, siguieron con su misión, apoyando, ayudando.

Ser parte de la Comunidad Judía, ser judío, es un privilegio, es un regalo, y lo que todos debemos sentir es Akarat Hatov, agradecimiento, por poder ser parte, por poder tener y disfrutar de todos esos beneficios. Creo que cuando una persona agradece lo que tiene, y no lo da por sentado, es fácil que de y devuelva.

Cuando las personas entienden que dar, te da de vuelta, que dar es una forma de recibir, entonces dan por sí solos.

Una vez escuché decir a alguien, “ninguna persona se construye solo recibiendo” y tiene sentido, dar es distinto a recibir, si solo recibes y no devuelves, habrá toda una parte que nunca habrás conocido. Nosotros disfrutamos de esta comunidad, porque nuestros abuelos dieron todo por construirla, nuestra responsabilidad es mantenerla.

Si quieres ayudar y ser parte de este gran proyecto contáctate con Yael a este mail: yael@fundacion-aleph.com

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