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Gonzalo Fuenzalida, Diputado Distrito 11: “Voy a la reelección para seguir trabajando por la tranquilidad y seguridad de los chilenos”.

Entre sus intensas actividades de campaña y su trabajo legislativo, Revista Shalom conversó con el diputado Gonzalo Fuenzalida, quien aspira a ser reelecto en noviembre.

Fuenzalida es Abogado y Diputado de Renovación Nacional por el Distrito 11 (Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina, Peñalolén).

Su gestión está marcada por la agenda de seguridad, y por eso, su propuesta es “seguir contribuyendo a la tranquilidad en representación del distrito 11.

Entre 2011 y 2013, Fuenzalida trabajó en la Subsecretaría de Prevención del Delito, dependiente del Ministerio del Interior y Seguridad Pública.

La seguridad y agenda anti-delincuencia han sido temas preponderantes en su gestión, tras lo cual fue electo diputado en dos oportunidades en distintos distritos.

El Distrito 11 está compuesto por Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y Peñalolén

Su cercana relación con la Comunidad Judía de Chile es de larga data: primero fue miembro del Comité Interparlamentario Chileno – Israelí y después asumió su presidente.

Ha participado en distintas celebraciones y festividades judías: Tefilá por Chile, Janucá en el Congreso Nacional, Janucá en La Moneda, entre otras.

También ha liderado instancias diplomáticas de nivel parlamentario, como recibir a la delegación de congresistas israelíes en gira por Chile, para hablar de cooperación y así traer soluciones que favorecerían a nuestro país en áreas como agricultura, recursos hídricos, tecnología, comunicaciones, etc.

Ha sido pieza fundamental en el Comité impulsando acciones tendientes a mantener una sana convivencia entre judíos y palestinos en nuestro país.

El Diputado Fuenzalida ha sido miembro y presidente del Comité Interparlamentario Chileno – Israelí

¿Qué lo llevó a querer ser Diputado aún cuando es una institución que sufre una crisis de representatividad?

Todo empieza en el año 2006, con un asalto muy violento que sufrimos como familia. Nos sentimos vulnerados y creamos la “Fundación Víctimas de la Delincuencia,” para ayudar a personas que habían sufrido delitos violentos y no tenían quién los apoyara. A poco andar, este proyecto se transformó en una organización que trabajaba en cooperación con varios municipios, con profesionales entrenados y cientos de víctimas atendidas. Realizamos la campaña “YO NO TENGO DEFENSA”, donde juntamos 100.000 firmas que llevamos a La Moneda, pero no fuimos recibidos. En ese momento decidí entrar en política, para generar cambios reales.

De esa forma se entiende su interés en desarrollar una agenda de seguridad en el Congreso…

Claro. La delincuencia ha aumentado, afectando la vida de miles de chilenos que sufren portonazos, encerronas, robos con violencia o intimidación, lo que se traduce en los resultados de la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC), 2020, que da cuenta de la percepción de inseguridad de las personas, que aumentó de 81.8% a 84.3%

¿Qué factores están detrás del aumento de la delincuencia en Chile?

Hoy nos enfrentamos a una delincuencia organizada. Son organizaciones criminales las que abastecen al comercio ambulante y organizaciones criminales las que mantienen y proveen a los microtraficantes de droga.

Así, es más difícil hacer frente a este problema.  No se trata de delincuentes individuales sino de bandas organizadas mucho más difíciles de combatir.

Por otra parte, pienso que el sistema penal vigente en nuestro país tal vez no sea el que necesitamos hoy en pleno siglo XXI.    A diferencia del sistema penal anglosajón, el nuestro sólo condena el resultado.  Cuenta además con una serie de estados en la comisión del delito, como son el delito frustrado y el delito tentado, que resulta en que muchas veces las penas contempladas en el código no sean aplicadas en su totalidad.

Existen además atenuantes y agravantes, que pueden determinar que una pena de diez años termine en una condena de cinco años y que, a su vez, si se acoge a un beneficio de la ley 18216, termina en arresto domiciliario (sin pena de cárcel) o, en caso de ir a la cárcel, el reo sale libre antes de cumplir la mitad de la pena.  Esto y más son los temas que juegan en contra del sistema punitivo pues delinquir no conlleva un costo elevado para el culpable.

A lo anterior, debemos notar la tendencia imperante en muchos países en la actualidad, en los que por proteger a los delincuentes se olvida a las víctimas.

“Hoy delinquir no conlleva un costo elevado para el culpable”

¿Cuál se la sensación más satisfactoria que ha vivido en este tiempo?

Extrañamente, una de las sensaciones más satisfactorias fue a raíz de los difíciles momentos tras el 18 de octubre.  La violencia estaba instalada, con saqueos y desórdenes públicos por doquier y no existía una legislación apropiada para enfrentarlo.  Y entonces logré construir un acuerdo transversal para llevar a cabo un proyecto de ley que había redactado previamente configurando el delito de saqueo y además tipificando los desmanes, definiéndolos como instalación de barricadas o lanzamiento de elementos contundentes (bombas molotov, por ejemplo).   Mi proyecto de ley pudo ser realidad gracias al apoyo y colaboración transversal de parlamentarios que incluían también a algunos de izquierda y otros de centroizquierda.

Fue (y es) sin duda gratificante.  A pesar de la polarización brutal imperante, pude construir una ley en base a la amistad cívica desarrollada en el parlamento.  Una ley definitoria para que nuestro país pudiese enfrentar la violencia y que fue promulgada en enero de 2020, tan sólo tres meses después de la revuelta de octubre.

En pleno estallido social logré construir un acuerdo transversal para una ley que configura el delito de saqueo y además tipifica los desmanes.

Y eso es lo que debiera primar siempre en la política.  La construcción de acuerdos y buena voluntad para resolver los problemas y sacar el país adelante.

Hoy, quienes piden indultos – los mal llamados presos políticos- aquellos que fueron detenidos provocando desórdenes y delinquiendo, están en prisión preventiva gracias a esta ley que, si bien de mi autoría, construí en acuerdo con otros sectores políticos.

Cabe agregar que el trabajo del diputado Gonzalo Fuenzalida ha rendido frutos. Ha sido capaz de proponer leyes que se han promulgado como la Ley “Antisaqueos, Barricadas y Lanzamientos de Molotov”, la “Ley Antiportonazo” (que cambia la figura penal para agravarla), Ley “Post natal de Emergencia”, (amplió post natal durante la pandemia) y está trabajando para que se apruebe la Ley “Devuélveme la Casa”, (para terminar con arrendatarios que abusan o sencillamente para aquellos que se toman las viviendas) y la Ley “Chile Conectado” (para que el Estado garantice conectividad en todo el territorio nacional).

Y en contraposición: ¿Qué ha sido lo más ingrato de ser parlamentario?

Lo más ingrato, siempre, es la incomprensión por parte de las personas que no entienden o no saben cuanto se esfuerza uno por lograr lo que uno cree es mejor para el país; personas que quisieran que uno fuese más radical. ¿Sabe? La experiencia me ha enseñado que muchas veces el ser radical no es lo más efectivo para conseguir logros o el éxito.  Encerrarse en una trinchera no necesariamente contribuye para avanzar.

Además, y es muy desafortunado, hoy no se trata de que alguien no esté de acuerdo y lo exprese si no que se “funa”, se publica la dirección de la casa, se expone a la familia, llueven los insultos y las amenazas.

Pero igual sigo y seguiré. Estoy en esto porque quiero cambiar el mundo para mejor y, aunque el costo es alto, no dejaré de hacer todo lo que esté a mi alcance para lograr soluciones.  Estoy convencido de que sí podemos mejorar las cosas, y eso se hace trabajando día a día, paso a paso: redactando un proyecto de ley, logrando su promulgación, sacando adelante una política pública, dando seguridad a la ciudadanía que necesita saberse y estar protegida.

Estoy convencido de que podemos mejorar las cosas, haciendo políticas públicas que den seguridad a la ciudadanía

En el Congreso existen Comités que se forman entre parlamentarios de distintos países y Ud. ha sido miembro y presidente del Comité Interparlamentario Chileno – Israelí 

¿Cómo ha sido su experiencia al participar en esta instancia?

Mi experiencia en el Comité ha sido muy buena, he conocido grandes personas y he hecho grandes amigos.  He tenido la oportunidad de conocer una comunidad que tiene muchas dimensiones y muy preocupada con el acontecer nacional.  Quieren aportar estabilidad, paz, les preocupan la pobreza y la desigualdad, como a todos.

Es importante, eso sí, que participen activamente, no solamente apoyando a quienes estamos en la primera línea si no que estando ellos también en la primera línea.

Ha estado en Israel ¿cuáles son sus impresiones?

Israel es un país maravilloso, con una historia potentísima, su gente es fuerte y acostumbrada a enfrentar con valentía e ingenio muchas condiciones adversas.

Es una nación visionaria e inspiradora, que marca pauta en innovación y emprendimientos. Un ejemplo: el país no tiene agua, pero es un vergel, con sistemas eficientes y tecnología de punta para gestionar el agua.

¿Cómo ve usted a la comunidad judía en Chile?

En mi opinión la comunidad está bien integrada, siempre con ánimo de cooperar y ayudar.

Y tal vez su desafío, como dije anteriormente, es participar más en los procesos de liderazgo sin miedo. Deben participar más en este país que también es el suyo. Y jamás sentir miedo.  Al igual que no sienten miedo para enfrentar la adversidad. No deben sentir en ningún momento temor a ser tomados como extranjeros.  Son tan chilenos como todos.  Además, este país está inserto en la tradición judeo – cristiana, ¡si hasta el nombre lo dice!

Su mirada es muy importante en la construcción colectiva y colaborativa que podemos lograr como sociedad.

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