Israel, nuevo hogar: haciendo Aliá en tiempos de Covid-19
Publicado el: 09 / 07 / 2020

Por Debbie S. Schwartstein de Keren Hayesod Chile.

Hace 100 años que Keren Hayesod ayuda, junto a sus contribuyentes, a millones de judíos a convertir Israel en su casa, incluso en tiempos de pandemia. Renata Chame trabajó 10 años en Keren Hayesod en Brasil y jamás pensó que ahora, ella sería la protagonista de esta historia.

Hace casi dos meses que Renata Chame dejó Brasil, donde vivía junto a su esposo y sus tres hijos de 17, 13 y 7 años. El 17 de mayo hizo aliá luego de estar varios meses confinados en un departamento semi vacío de Airbnb luego de haber regresado desde Canadá.

La situación económica, social y de seguridad en Brasil hicieron que Renata y su familia buscaran nuevos horizontes, llegando a Canadá en agosto de 2019. “Al llegar allá nos dimos cuenta de que no tomamos una buena decisión. Nosotros comemos kosher y cuidamos shabbat y en los meses de invierno llega a ser imposible salir de la casa para ir a la sinagoga caminando. No podíamos llevar el estilo de vida que nos hubiese gustado y por eso volvimos a Brasil en febrero”.

Pero el regreso a Sao Paulo tampoco fue fácil, llegaron cuando la pandemia estaba comenzando, su departamento estaba arrendado y los niños no podían ir al colegio, lo que les hizo nuevamente tomar la decisión de cambiar de lugar y hacer aliá.

Haciendo Aliá en tiempos de Pandemia

Renata tenía miedo de viajar, pero también cuando iba al supermercado o la farmacia. Cuenta que en el edificio donde vivía había dos personas con COVID-19, por lo que estaba expuesta al virus de todas maneras. “Ya no estábamos teniendo una vida normal; yo no estaba trabajando, los niños no estaban yendo al colegio, vivíamos en un departamento oscuro y nada acogedor, así que decidimos que nuestra vida está acá, en Israel. Por supuesto que estamos asustados, pero si comparamos los números, Israel está mucho mejor que Brasil”.

El 18 de mayo llegaron a Israel. E inmediatamente fueron trasladados al Hotel Panorama de Tel Aviv, donde estuvieron 14 días de cuarentena obligatoria, mandato para todas las personas que ingresen al país. El hotel estaba reservado solamente para personas que tuviesen que cumplir cuarentena y la única regla que tenían era que no podían salir de las habitaciones bajo ninguna circunstancia. Por eso, tres veces al día les dejaban afuera de sus habitaciones cinco bolsas con comida, una para cada uno y los llamaban todos los días para saber si es que estaban bien y se sentían bien.

Durante ese tiempo aprovecharon de averiguar todo lo que necesitaban hacer una vez liberados de la cuarentena, por eso, cuando el 1 de junio pudieron dejar el hotel, se fueron donde su cuñada en Raanana, sacaron la Tehudat Zehut (carnet de identidad) y abrieron una cuenta en el banco.

Al día siguiente continuaron con los trámites y arrendaron un departamento en Raanana para estar más cerca de la familia y se inscribieron en el ulpán, que comenzaron una semana después.

Aún no saben qué pasará con los colegios de los niños, que pronto saldrán de vacaciones de verano, por lo que eso lo tendrán que ver más adelante.

Muchos conocidos de Renata ya hicieron aliá y le han estado enviando mensajes de bienvenida y apoyo.

Saben que el camino no va a ser fácil, pero se siente muy acogidos.

“Seguro tendremos muchos desafíos por delante, pero gracias a D’s hemos tenido un lugar donde llegar, y este lugar se llama Israel, que nos ha recibido con los brazos y corazón abiertos. Hace 10 años que trabajo en Keren Hayesod, organizando eventos para los nuevos olim y nunca imaginé que algún día sería yo la que haría esta travesía. Israel es el mejor seguro de vida que un judío puede tener”.