EIM, SHALOM

Judíos que no se juntan… ¡se asimilan!

Así lo asegura nuestro querido Mauri Cohn, quien dedicó sus últimos 10 años en Chile, a unir y fortalecer la vida comunitaria judía.

¿Quién no conoce al Mauri? Me atrevo a mencionar, que seguro la gran mayoría de nosotros lo hemos visto radiante en el EIM, en más de alguna institución comunitaria, animando y organizando eventos, participando de varias sinagogas, y también, entrevistando en varios programas online. Como dicen muchos:

“El Mauri está en todas”.

Sin duda alguna, un líder comunitario innato, que ha dejado una huella imborrable como Gerente Deportivo del Estadio Israelita Maccabi y una inspiración para muchos deportistas.

Tuvimos la oportunidad de conversar con Mauri en profundidad, a pocos días de su partida a España.

¿Nos puedes contar a qué se debe tu viaje?

– Mi viaje a España es un regalo que nos hacemos como familia y es la oportunidad para que mis hijos vean otro mundo. Queremos sacarlos de su zona de confort e incomodarlos un poco para que puedan ver otras realidades, otros mundos, hacer otros amigos. El mundo cambió y tenemos que darles todas las herramientas posibles para que lo puedan enfrentar, y estar en el viejo continente, nos da la posibilidad de estar más cerca de Israel. Espero en Madrid participar de la Comunidad Judía, (mis 3 hijos van a ir al colegio judío de Madrid), llevar las experiencias ganadas en Chile, y en la parte profesional, llevar adelante una agencia de turismo deportivo.

Te han despedido de diversas maneras y, sin duda alguna, es un gran cariño y admiración el que demuestran todos los que te conocen. ¿Qué sientes al saber que tantas personas confían en ti como líder comunitario?

– Me siento realizado y orgulloso.

Estos 10 años en el EIM me dieron la oportunidad de volver a mis orígenes como líder comunitario, me permitió contribuir a mi Comunidad que tanto me ha dado en mi vida.

Solo me queda dar gracias totales por todo el cariño de la gente y también aprovechar de pedir perdón por tantos errores que cometí en esta posición.

“El Mauri está en todas” es una de las frases que más escuchamos cuando hablan de ti. Y así es efectivamente. Gerente Deportivo del EIM, apoderado del Instituto Hebreo, apoderado del Maimonides School, voluntario en las cenas de Reshet y un participante activo en diversas instituciones judías. ¿Cómo logras dejar tu huella en cada una de ellas?

– Me encanta demostrar que la Comunidad es una sola y que todos podemos aportar en todas las partes, y que cada una de ellas es necesaria para la continuidad de nuestro judaísmo. Para eso, trato de aportar de diferentes maneras, con presencia, recursos, animación, con aglutinar a la gente judía, con lo que pueda siempre van a contar conmigo, y todo esto se hace con pasión y convicción de que los judíos tenemos que estar juntos y unidos.

Estos últimos 10 años del EIM están marcados por tu gestión en el área deportiva. ¿Cuál crees que fue tu mayor logro?

– Creo que el mayor logro de este equipo, ya que fue un trabajo en equipo de directores, dirigentes y padres, fue volver a poner al EIM como centro comunitario de la Comunidad Judía, y que todos encuentren su espacio. Para eso, se hicieron unos Juegos panamericanos 2015-2016 inolvidables, 24 viajes al exterior, dos Maccabeadas a Israel con participación histórica, ir a México con una delegación histórica a los Juegos Panamericanos Macabeos, agregar nueva infraestructura al EIM, en fin, “la continuidad es nuestro mejor resultado”. No puedo dejar de mencionar que todo esto fue gracias a nuestra líder Jéssica Kanonitsch, que fue el motor constante para que todo el equipo se movilizara con estos objetivos.

¿Tu mejor recuerdo?

-¡¡¡Hay tantos!!! Pero cada viaje fue una experiencia inolvidable para todos los deportistas, padres y delegación. ¡Cómo olvidar los viajes a Paraguay donde nuestra delegación le daba vida a la Comunidad (800 judíos en Paraguay), o estar una semana en Colombia para Pésaj y participar en un Séder en la casa de la comunidad de Colombia y ver que los niños se asombraban por ver que se cantaban las mismas canciones y los mismos rezos! O el viaje a Valdivia con Básquetbol en donde participaron los hijos de Shira Horowitz y fueron todas las cenas Kosher, o el viaje a Perú, donde nos pidieron toda la ayuda para activar el deporte en la comunidad judía, o esos viajes maravillosos a Argentina para volver a ver a los amigos que uno hizo cuando era niño y viajaba a jugar fútbol (año 1986 pilar o casa 1988).

Acompañaste a varias delegaciones en las Maccabeadas representando a Chile. ¿Alguna experiencia que la lleves por siempre en el corazón?

Las Maccabeadas de Israel son una de las mejores experiencias de la vida, son esas fechas que nunca se olvidan.

– Te puedes olvidar dónde veraneaste en febrero de 1998, pero jamás te vas a olvidar cuando fuiste a una Maccabeada a Israel. Tengo la suerte de tener cuatro Maccabeadas en Israel (1989 con 16 años en el equipo fútbol open), 1993 fútbol equipo open, 2013 y 2017 como deportista y parte de la organización a cargo) y como dicen los organizadores ¡son 2 semanas para compartir y una vida para recordar! Tengo muchas experiencias que llevo en el corazón, pero quiero recordar una en particular que fue cuando uno de nuestros deportistas ya adulto, contó que gracias a las Maccabeadas se reencontró con su judaísmo y determinó que sus hijos iban a ir a un colegio judío. Con eso nuestro objetivo se cumplió: poder despertar con el deporte la semilla judía que hay en toda nuestra comunidad. Eso ya es ganar, como dicen: “Yo ya gané solo con estar acá”.

¿Cuál crees que es el secreto para mantener activa a la juventud en las distintas instituciones comunitarias?

– El secreto en primer lugar es escucharlos y que ellos se auto gestionen. A los jóvenes no les gusta que los manden, les gusta organizar, planificar, hacer, son líderes que vienen de los movimientos y ya están acostumbrados a liderar, eso hay que tenerlo presente ¡y creerles! Si ellos creen que el pádel traerá a los jóvenes, hay que hacer canchas de pádel; si está de moda el box, traer el box a la Comunidad, estar con las tendencias actuales.

Orgulloso de ser judío

“El centro de mi vida es el judaísmo. Intento ponerme tefilín todos los días, estudiar Torá, ir a los centros comunitarios, estar activo siempre, y agradecer todos los días a Hashem por todo lo que nos da. Israel es nuestra casa y mi sueño es vivir con mi familia y amigos”, nos confiesa Mauri. Y, sin lugar a dudas, es lo que nos transmite siempre e intenta enseñar a las futuras generaciones:

“¡Los judíos tenemos que estar juntos y unidos!”.

No cabe duda que entregaste tu cuerpo y alma para la Comunidad Judía de Chile. ¿Qué significó para ti trabajar tantos años para nuestra Comunidad?

-¡¡¡Lo máximo!!! Venía de trabajar 15 años en el Retail en gerencias de ventas y gracias a un amigo, Beni Pupkin, quien me preguntó si quería cambiar mi estilo de vida, estar más con mis hijos y aportar a la Comunidad trabajando en el EIM. Todos me decían que estaba loco, ¿cómo vas a trabajar con judíos? y yo les decía ¿Por qué no, si siempre fui voluntario? ¡Ahora tengo la oportunidad de trabajar para mi Comunidad y más encima que me paguen, esto no puede ser real!

Y así estuve por 10 años entregado compromiso, pasión por el EIM que sabía que era más que un club judío, era el centro de la Comunidad Judía de Chile.

¿Qué te entregó a ti esta experiencia comunitaria?

– Volver a encontrarme con la gente, conocer nuevas personas tan valiosas, conocer casi 10 generaciones de niños que jamás hubiera conocido, a gente mayor que yo que no estaba en mi radar, historias, conocer en definitiva más a mi comunidad y poder entender que todos nos necesitamos. Debemos apoyar a todas las comunidades, ahora empiezo una nueva etapa en mi vida comunitaria y tengo el deber de aportar desde otra mirada y aprovechar todo lo vivido para entregar.

¿Qué es lo que más vas a extrañar de Chile? ¿Y de nuestra Comunidad?

De Chile voy a extrañar todo, me encanta Chile, soy chileno hasta los porotos.

– Voy a extrañar ir al estadio a ver a la U, la palta, Emol, LUN, escuchar la Cooperativa, a la familia, los amigos, mi grupo de Póker de los lunes y los grandes partidos de pádel. Sobre la Comunidad, mi gran pérdida es mi EIM, que me encanta. Es mi lugar donde me siento en casa, pero también el colegio Hebreo, Maimonides, Mercaz, los bingo de Reshet, las invitaciones a Bar Mitzvá, entre otros. La comunidad es mi hogar, y eso se va a extrañar, es sentirse querido y apreciado. ¡Ser un desconocido en Madrid va a ser muy raro! También voy extrañar animar eventos, bingos, fiesta del deporte, Maccabilandia y todo tipo de eventos judíos.

¿Tres personas que marcaron tu vida judía y de qué manera?

– La más importante fue mi padre, Adolfo Claudio Cohn Abramovich (ZL). Él me marcó profundamente la vida judía y comunitaria. Él me contaba historias de Jacobo Schaulsohn 1917, Ángel Faivovich 1901, Gil Sinai 1919, León Kaplún. Imagínate caballeros que no fueron de mi época, pero mi padre siempre los destacó como grandes líderes judíos para la vida judía o para la Comunidad. Él me contaba las grandes historias de cómo empezó el EIM, el Círculo, dónde estaba cuando se proclamó la Independencia de Israel, o cuando fue en 1953 a una de las tantas inauguraciones del Estadio Israelita. Para él, era muy importante apoyar siempre a todas las comunidades judías y siempre ser socios de todas ellas; no importaba si las ocupabas o no, eso no era el punto. El punto era ser parte de tu Comunidad y para eso había que ser socio.

Siempre me dijo “nunca dejes de apoyar al estado de Israel y las comunidades judías”, fue un mandato. Imagínate que ya de grande, me obligó a ir a la inauguración de la primera piedra del Mercaz, que tuvo que haber sido en 2004. Yo ya estaba casado y mi papá me obligó a ir, ya que teníamos que ser parte de la historia de esta Comunidad solo con el hecho de ir.

Otra gran persona que me marcó en mi vida judía y comunitaria fue uno de los grandes líderes de mi vida de Maccabi: Andrés Preminger. Él fue Rosh de los 90’ en Maccabi, me impulsó en todo momento a ser el protagonista del movimiento y me formó como líder en Maccabi. Me ayudó con sus consejos desde segundo año de escuela hasta ser Rosh del movimiento.

Por último, uno que me marcó hace poco, fue rab Efraim Sauer, un gran rabino de Aish Hatorah, quien preparó a mi hijo mayor para su Bar Mitzvá y con el que compartí clases de Torá y un gran viaje a Israel de estudio. Él es un maestro con enseñanzas de Torá, con una visión de respeto y cariño a todos los judíos del mundo.

¿Alguna anécdota de tu época como alumno que nadie conozca?

– Más que una anécdota, es un agradecimiento al colegio Instituto Hebreo, al EIM y a toda la Comunidad Judía, que me apoyó en tercero medio (hace 32 años) cuando como familia necesitamos ayuda económica. Nunca dudaron en apoyarme y me becaron para que yo pudiera seguir dentro del ambiente judío y me permitieron seguir en el colegio y en el Estadio. ¡Eso es lo que somos, una Comunidad que nos apoyamos unos a otros!

Ya Mauri… antes de que nos dejes…. ¿de qué color es tu pelo?

– Cuando era chico me decían Luis Miguel… un pelo castaño al viento. Mi mamá me decía que era muy lindo y mino ¡pero ojo! Ese comentario venía de mi mamá, que no siempre es objetivo.

Trivia con el Mauri:

  • ¿Ayunar o no ayunar en Yom Kipur? Si no se ayuna no es Yom Kipur. Imagínate que una vez me tocó Iom Kipur en Italia, y tuve que ayunar e ir a la sinagoga.

  • ¿Colo-Colo o la U? Todos saben que soy hincha fanático de la U. Reprobé un ramo por no ir a presentarme a la prueba en 1994 por ir a El Salvador a ver a mi equipo campeón después de 25 años.

  • ¿El Mercurio o La Tercera? Cuando me casé, mi papá me dijo que no podía faltar El Mercurio nunca en mi casa. Era un fanático de la Revista del Deporte, el Obituario del cuerpo C, y Economías y Negocios.

  • ¿Shabbat en la sinagoga o Shabbat en casa? No hay como en la sinagoga, hay una fuerza especial para recibir el Shabbat y agradecer a Hashem por todo lo que nos da.

  • ¿Guefilte Fish o Kneidalej? Guefilte fish nunca faltó en mi casa, y tampoco en la casa de mi señora. ¡Por suerte ahora lo hace mi nana, la Paty!

  • ¿Jerusalén o Tel Aviv? ¡Qué difícil esta pregunta! Los dos mundos de un judío: la espiritualidad de Jerusalén y la diversidad de los judíos de Tel Aviv y la mejor playa del mundo. Si tengo que elegir una, me quedo con Jerusalén, llegar al Kótel es mágico.

  • ¿Babaganush o Humus? El humus por lejos, y en Israel se acrecienta el fanatismo. ¡Todo con humus!

  • Un referente comunitario: Creo que el gran referente de la comunidad judía es Marcos Kaplún, un líder que ha sabido estar activo y presente entregando consejos sabios con toda su experiencia.

  • Una institución que te marcó: Sin lugar a dudas mi casa, el EIM y Maccabi Hatzair ¡Mi universidad de la vida!

  • Tu mejor madrij: ¡Shai Agosin, el mejor! Compromiso, pasión, y creatividad, el ABC de un buen madrij.

  • Un libro que te llevas en la maleta: Éxodo de León Uris, un gran clásico de la literatura judía. Debería ser obligatorio en los colegios.

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