La otra cara de la Pandemia: boom de proyectos solidarios
Publicado el: 04 / 10 / 2020

Por Daphne Dionizis

No todo en estos tiempos es negativo. Valores como la empatía, compañerismo y solidaridad, sin duda han sobresalido estos meses. Y nuestra Comunidad no se queda atrás; muy por el contrario, ha sido un ejemplo a seguir con sus iniciativas voluntarias.

La solidaridad es más contagiosa que el virus, solo depende de nosotros abrir nuestros ojos más allá de nuestra zona de confort y tomar acción.

Podríamos escribir una lista de diversos programas de apoyo y ayuda social, sin embargo, nos enfocamos en cinco proyectos que marcan valiosas tendencias. Y tú ¿qué estás esperando para emprender en este boom solidario?

PonteSolidaria.cl

Tamara Simon (22) e Isidora Mac Niven (23), son las fundadoras de esta cuenta de instagram, que se dedica a donar y vender ropa y accesorios; el dinero recaudado se convierte en fondos para la Fundación Apaña.

“Somos muy sensibles ante el dolor ajeno y no queríamos quedarnos sin hacer nada. Como todavía somos estudiantes y no trabajamos, no ganamos un sueldo que nos permita donar dinero a alguna causa así que nos pusimos a pensar en cómo podríamos ayudar. Llegamos a la conclusión de que lo único que teníamos son cosas y ropa, así que decidimos hacer orden, quedarnos solo con lo necesario y el resto venderlo”, nos explica Tamara.

Agrega que, somos fieles creyentes de que querer es poder, nosotras queríamos solamente ayudar y tuvimos que darle un par de vueltas al “cómo”, pero lo logramos y con mucho éxito, lo que nos tiene muy felices y con el corazón lleno por estar haciendo algo tan lindo y de una forma innovadora.

¿Cómo se puede donar?

– Ayudarnos es muy fácil y se puede hacer de muchas formas. A muchos nos encanta vitrinear o comprarnos cosas que nos gusten, en Pontesolidaria.cl te invitamos a vitrinear, pero con sentido. Elige algo que te guste y solo por comprarlo, ya estarás aportando.

El total de la compra se deposita directamente a la fundación, así que todo es muy transparente y honesto.

Si lo que te gustó ya se vendió o no te gustó nada, también nos puedes ayudar, dándole una mirada a tu closet y donándonos lo que ya no uses. Las prendas deben estar en buen estado (sin manchas, hoyos, desteñidos ni muy gastado). Del resto nos encargamos nosotras. Y obviamente, compartiendo y difundiendo la cuenta sería la forma más fácil de ayudar.

No solo ayudan donando sus ropas, sino que a personas que hacen delivery y al medio ambiente ¿Nos cuentan un poco más?

– Queremos construir una red de ayuda más amplia que solo vender ropa, así que creamos un proyecto que ayuda desde todas sus aristas. Necesitábamos a alguien que realizara los envíos de los paquetes, y a la Isi se le ocurrió que podíamos contratar a Johnny, un ex guardia del colegio Instituto Hebreo, que se había quedado sin trabajo. Se lo ofrecimos y desde ahí él nos ha acompañado en todo. Así que nos ayudamos mutuamente. Además, semana por medio salen de nuestras casas bolsas llenas de ropa (lo que no se vende) destinadas a una población de escasos recursos en Lo Barnechea. Por otro lado, también aceptamos ropa, juguetes, libros y cosas para niños. Esto no se vende, pero va destinado a la fundación Viveniño, que ayuda a niños con problemas oncológicos.

Por último, y para terminar de convencerlos de que somos una buena idea para colaborarnos, la alternativa de utilizar o comprar ropa vintage, es un aporte a nuestro medio ambiente, dándole un respiro de todo lo que contamina la industria de la ropa y el fast fashion. Es darle una segunda oportunidad a prendas que ya no usas o no necesitas.

Regalar nuestras cosas no siempre es un acto fácil ¿qué las motiva?

– Es verdad que desprenderse de ciertas cosas (para algunas personas, sobre todo de la ropa), no es una tarea fácil. Pero al ver que había familias enteras que no estaban cubriendo una necesidad tan básica como la comida, o el abrigo, nos dimos cuenta de que no necesitamos ni un cuarto de lo que tenemos.

Dar felicidad y un respiro a quienes lo necesitan, llena muchísimo más que una camisa o un pantalón.

Pudimos realmente entender esto cuando iniciamos y concretamos esta idea.

¿Qué mensaje les gustaría darles a las personas para motivarlas a hacer actos solidarios?

– Nos gustaría hacer una invitación a ser más conscientes y empáticos con el prójimo. Muchas veces no nos damos cuenta de lo que pueden estar pasando millones de personas o no nos vemos capaces de ayudar, ya que o estamos cortos de plata, o no tenemos tiempo, o cualquier otra excusa.

Este es un ejemplo de que siempre, siempre se puede ayudar, si se tienen ganas.

Además, creemos que como Comunidad, tenemos un rol social fundamental, debemos predicar con el ejemplo y tener un papel un poco más activo, tanto dentro como fuera de la Comunidad Judía.

Preu Conecta

Este preuniversitario solidario online nace de la idea de Dalia Stekel y Danna Guiloff, quienes sintieron la necesidad de buscar una iniciativa para ayudar a la educación en Chile, principalmente a los jóvenes que, dadas las circunstancias nacionales, no tenían un acompañamiento académico suficiente para poder rendir la PSU. Así pusieron en marcha este proyecto que está conformado por una Directiva de 12 personas y 60 profesores voluntarios.

Gabriel Weisselberger, voluntario, nos cuenta que dentro del Preuniversitario existen alrededor de 250 alumnos los cuales están distribuidos entre matemáticas, lenguaje, historia y ciencias, y que muchos de estos alumnos asisten a más de una clase.

¿Cómo se organizan y distribuyen las clases?

– Las clases se distribuyen entre matemáticas, lenguaje, y ciencias con sus distintas menciones en física, química, bio-logía. Dentro de cada área tenemos distintos encargados, en matemáticas Gabriel Weisselberger y Dalia Stekel, en lenguaje Alejandra Palacios, en historia Danna Guiloff y Galia Jusid, en química Vania Sacks, en física Benjamin Wasserman y en biología Eitan Dukes. Todos estos encargados se ponen de acuer-do semana a semana para organizar el material que necesitan los profesores y tienen reuniones en conjunto con toda la Directiva para planificar las actividades siguientes.

¿Qué fue lo más difícil del proceso?

– Creo que lo más difícil fue el inicio del Preuniversitario, ya que éramos un grupo de alumnos y alumnas universitarios con prácticamente nada de experiencia en este tipo de cosas, pero teníamos mucha motivación. Nuestra queridísima Morá Ale Palacios nos ayudó infinito a que todo esto sea posible. Empezamos a buscar profesores entre nuestros amigos y conocidos, y alumnos por redes sociales. De la nada, teníamos 200 alumnos inscritos y nos dimos cuenta que esto era mucho más grande de lo que creíamos al principio. Entonces, ¡nos pusimos como meta empezar las clases y lo logramos! ¡Todo salió muy bien!

¿Cómo ha sido la participación de los alumnos?

– La actitud y participación de los alumnos ha sido increíble, los alumnos están realmente agradecidos de la oportunidad e intentan recordárnoslo muy a menudo.

Es por medio de nuestros alumnos que nos podemos dar cuenta realmente del impacto que estamos haciendo en la educación del país.

¿Planes a futuro?

– Seguir adelante con esta iniciativa y poder llegar a incluso más personas. Este es un proyecto que esperamos pueda ayudar a distintos alumnos a lo largo del país por muchos años más, ya que nos hemos dado cuenta del gran impacto que hemos generado en la vida de nuestros jóvenes. Vemos esto como un desafío, y por eso, queremos crecer mucho para lograr algún día mejorar un poquito nuestra sociedad desde algo tan hermoso e importante como la educación.

¿Qué mensajes les gustaría decir a los estudiantes de 4° medio?

– Les diríamos que disfruten su último año de clases, que aprendan y crezcan todo lo posible. Que si bien, la prueba es importante y en muchos casos decisiva, estamos nosotros junto a mucha gente más para ayudarlos a hacer este proceso un poco más ameno y tranquilo. Además, que es un año para probarse y superarse a uno mismo y que por eso, deben verlo como un desafío y una oportunidad. Por último, les desearíamos mucho éxito en esta etapa y en todas las cosas maravillosas que se les vienen.

Judaísmo para Adultos Mayores

Doris Wassermann, tras la pérdida de su papá, ZL, durante la pandemia, quiso hacer algún proyecto para la elevación de su alma, para honrar su memoria: “Pensé que el mejor proyecto era organizar clases de judaísmo para Adultos Mayores”, comenta.

¿Por qué dedicaste este proyecto a la tercera edad?

– Básicamente por dos motivos. El primero es que creo que la oferta de actividades comunitarias dedicada a nuestros adultos mayores no refleja la tremenda importancia que ellos tienen en el Judaísmo. Es cierto que hay muchísimos voluntarios que hacen un trabajo hermoso visitando los Hogares, entre otras cosas.

¡Creo que todavía nos falta como Comunidad por hacer por nuestros adultos mayores!

El segundo motivo es que creo que los Adultos Mayores, así como todos, no solo necesitan estimulación física, cognitiva y social. Tenemos también una dimensión espiritual, que es muy importante atender, así es que, al participar en clases de judaísmo, nuestra alma se alimenta y crece.

¿Qué tipo de temas les enseñan?

– Hemos tenido clases de Pirkei Avot, el concepto de renovación en el judaísmo, Tishá Beav, Tu Beav (el día del amor), la importancia del placer, el mes de Elul, Iamim Noraim, etc. Los profesores han sido Rabanim y Rebetzins, que desde un comienzo quisieron colaborar, y han disfrutado mucho dando las clases.

¿Cuántos participantes tienes en el grupo?

– Aproximadamente unas 30 personas cada semana. Los Adultos Mayores son un público muy responsable y constante, así es que la rotación es baja. Cada semana nos encontramos más o menos las mismas personas, dentro de las cuales hay residentes del Hogar CISROCO, del Hogar Beit Israel, personas que viven en sus casas, y hasta algunos que son de otros países.

¿Qué ha sido lo que más te ha gustado de tu iniciativa?

– Poder hacer algo significativo y con sentido por mi papá, ZL. Él no tuvo la oportunidad de participar en algo así, pero gracias a él, ahora otras personas si tienen la posibilidad de hacerlo.

Por otro lado, ha sido muy gratificante sentir que puedo apoyar a un sector que ha sufrido mucho en la pandemia.

Seguramente han sentido miedo, muchos de ellos están solos en sus casas, otros están lejos de sus familias, etc.

¿Qué has aprendido tú con este proyecto?

– Además de aprender de las clases, porque yo participo en todas, aprendí que no hay edad límite para aprender judaísmo. ¡Hay participantes de 70, 80, 90 años y más! Es una inspiración ver gente tan mayor dedicando tiempo al estudio del judaísmo con tanto entusiasmo. ¡Son un ejemplo para todos!

Ampliando Círculos

Es un proyecto social transformado en una cuenta de Instagram con más de 2.300 seguidores, en donde Javier Eskenazi entrevista dos veces por semana (miércoles y domingos), a personas lo más transversales y distintas posibles. “Me propuse sacar a las personas de un ambiente de mala onda y negatividad, donde prender la TV es equivalente a auto-recetarse antidepresivos y el WhatsApp muchas veces se transforma en un vector de paranoia. Y así poder motivar e inspirar a las personas que escuchan las conversaciones a través de las historias de terceros, donde invertí bastante tiempo en tener gente realmente de lujo, con historias potentes e interesantes que contar”, agrega.

¿Qué ha sido lo más gratificante de este proyecto?

– Por lejos, haber terminado esta primera parte (viene una versión 2.0) con un concurso social, donde junto con Royale Burgers, entregamos un día de almuerzos para una fundación de niños en riesgo social (Fundación Pléyades). Fue muy lindo, además porque pudimos hacerlo coincidir con el Día del Niño, cosa que los hizo muy felices, aunque sea por un día. Básicamente lo que hicimos fue un concurso, donde hicimos que la gente a través de su “like” sintiera que fue parte de la entrega de este regalo. Tuvimos casi 2 mil personas que lo hicieron así que fue muy cool.

¿Piensas en seguir con este proyecto una vez que finalice la pandemia?

– Me gustaría. Me “quejo” harto que me demanda más tiempo del que de verdad tengo, pero lo paso bien, me desafía a tener que estudiar sobre temas que no manejo para poder tener conversaciones a la altura de los invitados.

Lo más importante es que genuinamente siento que estoy haciendo algo positivo y colaborando con mi granito de arena para que la gente pueda salir de su zona de confort (o incomodidad) y ampliar sus círculos.

No necesariamente en lo literal del concepto, sino también los círculos y límites que quizás nos auto imponemos en nuestras cabezas.

Crecer Contigo

Es el nombre de la iniciativa liderada por nueve jóvenes, que se dedican a crear vínculos y ayudar con las necesidades de sus vecinos de la comuna de Lo Barnechea. “En este vínculo ponemos en práctica todo lo que aprendimos en nuestras tnuot, que es una fortaleza de nuestra Comunidad Judía”, agrega Constanza Herskovits, voluntaria.

Nos cuenta que “ó más que con la idea de crear un voluntariado joven, todo empezó con un proyecto puntual, es decir, fuimos de la práctica a la teoría. Este primer proyecto consistió en una campaña de donación de ropa para niños, pañales y juguetes. Estas donaciones fueron destinadas a las familias del Jardín Los Manzanos, que está ubicado en el Cerro 18. La campaña fue muy exitosa, especialmente gracias a las tnuot, sobre todo Bet-El. Esa campaña fue la motivación para seguir dedicándonos al Tikún Olam, e ir tomando forma como equipo.

¿Qué tipo de ayuda ofrecen?

– Por un lado, hacemos campañas como la que comenté anteriormente, pero además hicimos una para recolectar comida e insumos básicos, y otra muy bonita de apadrinamiento a familias en sus necesidades de gas y parafina. La que más nos gusta es el proyecto de creación de videos con cuentos, actividades y canciones. Estos videos los produjimos, editamos y los distribuimos a las familias del Jardín Los Manzanos, de la Escuela de Lenguaje Santa Blanca de Lo Barnechea, a niños con talento artístico de la población Juan Pablo II y principalmente, a los niños hospitalizados en el ala oncológica del Hospital Exequiel González Cortés.

¿Cómo ha sido la recepción por parte de los vecinos?

– Maravillosa.

Cada contacto con nuestros vecinos es muy hermoso, tanto para ellos como para nosotros.

Por ejemplo, en Crecer Contigo también participamos del amasado de jalot semanal que organiza el voluntariado del Círculo Israelita para las ollas comunes de Lo Barnechea, y quienes las reciben ya saben qué significa una jalá y cada semana esperan ansiosos si va a venir con sésamo, con chispitas de colores o con nutella.

¿Qué ha sido lo más gratificante de poder ayudar de esta manera?

– Saber que en un escenario tan difícil como el que nos tocó de la pandemia, todos podemos sacar nuestras fortalezas y ver más allá de nuestras propias necesidades.

Para muchas de nosotras, es la primera oportunidad que tenemos de ayudar y poder generar un vínculo duradero.

¿Piensan mantener la cuenta activa una vez que finalice la pandemia? ¿O tal vez hacer más actividades presenciales?

– Crecer Contigo es un proyecto que nació para quedarse y tenemos muchas ganas de hacer actividades presenciales apenas se pueda.

Si bien el mundo ha cambiado, nada reemplaza el contacto cara a cara, especialmente cuando se trata de niños.