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La utilización del deporte para fines políticos

En la previa de un partido por Copa Libertadores, los dirigentes de River y Palestino de Chile se juntaron en una cena de camaradería. Más de uno se sorprendió cuando, en la foto protocolar, al presidente millonario le entregaron una camiseta antigua que encendió la polémica.

No es extraño pensar que adrede. Las cosas nunca suceden por casualidad y menos en cuestiones en donde se quiere meter cualquier tema en algo tan popular por el deporte.

En la República Argentina, están prohibidas las demostraciones políticas en el fútbol, algo que trajo polémica cuando, por ejemplo, en un partido de Copa Argentina, un humilde club del ascenso, Tristán Suárez, le ganó al poderoso Racing Club, con una camiseta que tenía el rostro del ex presidente Néstor Kirchner. Pidieron la descalificación del conjunto “lechero”, pero nada sucedió.

También estuvo cerca de suspenderse un encuentro porque San Lorenzo de Almagro, club del que es hincha el Papa Francisco, decidió homenajear al Sumo Pontífice con su imagen en la camiseta. Otra polémica que quedó en la nada.

Si bien estos casos remiten a la política argentina, el mundo del fútbol en su totalidad no está exento de estas situaciones.

El Club Palestino de Chile fue fundado por colonos de dicha nacionalidad en el año 1920 en la localidad de Osorno. En el año 2003, cuando estuvo al borde de la quiebra, el mismísimo Yasser Arafat rogó porque el club no desaparezca y apareció una inversión de parte del “Bank of Palestine”, quien hasta hoy, es el sponsor principal del club, además de aparecer escrito en el pecho de la camiseta, tanto en inglés como en árabe.

Tanto es así, que muchos de los jugadores que son parte del club, obtuvieron la nacionalidad palestina y hoy juegan para su selección.

Otra de las polémicas se dio cuando, en una insólita decisión, utilizaron la imagen del mapa de Israel (porque lo es), como figura para reemplazar el número 1 en la numeración de las camisetas. Esto llevó a una sanción de apenas 1300 dólares por parte de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) y la obligación de retirar la imagen, a lo que el club respondió: “Acataremos. No se usará el mapa histórico como número, pero está claro que no hay prohibición de usarlo en la indumentaria. Se va a diseñar una nueva camiseta, teniendo toda la libertad de incluir el territorio y la simbología palestina en ella”.

A partir de allí, vaya paradoja, ese modelo de camiseta fue el más vendido de su historia, y además, el club árabe continuó incluyendo el mapa israelí (insisto, lo es) en distintos lugares de su camiseta, pasando del frente a las mangas, en donde hoy sigue apareciendo.

Llamativo fue, entonces, que en el encuentro de camaradería entre dirigentes de Palestino y River Plate, que se enfrentaron este miércoles con victoria del millonario por 2-0, al presidente del club argentino, Rodolfo D’onofrio, le hayan dado esa vieja camiseta, especialmente para la foto.

¿Se habrá dado cuenta el mandamás riverplatense lo que le dieron? ¿Alguien le habrá dicho algo? ¿De quién fue la idea? ¿Con qué objetivo? ¿Era necesario?

Al parecer, sí. La realidad es que, a lo que la comunidad árabe llama “mapa histórico”, no es más que una provocación (otra más) hacia un tema que no necesita mayores explicaciones.

Dos estados para dos pueblos, bienvenido sea.

Israel acepta desde la decisión de la ONU de noviembre de 1947 esta decisión y trabaja para aplicarla. Del otro lado, solo aceptarán tener su estado palestino, pero con la desaparición del Estado Judío, que dicho sea de paso, es la única democracia de la región.

Fuente: Radio Jai

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