NBI

Shabat LaMishpajá – Educación para toda la familia

Sin lugar a dudas, la familia es el epicentro en donde se desarrolla la vida judía. Las diferentes instituciones en las que podemos participar, como pueden ser las escuelas, las sinagogas, los espacios de juventud, grupos de estudio, etc., solo mejoran y dan un sentido complementario a lo que se adquiere en el seno del hogar. No por nada el psicoanálisis le da una importancia superlativa a los primeros cinco años de vida de la persona, en donde resulta ser como una esponja que todo lo absorbe y es incorporado sobre un terreno fértil que es la vida y la conciencia de cada persona. Por lo tanto, es a través de la familia que debemos trabajar para nutrirlas de un contenido y una vida judía.

Dentro del calendario judío, la festividad más importante que tenemos es la del Shabat. Piedra fundamental de la civilización judía sobre la cual se edifican el resto de las celebraciones a lo largo del año, y siendo ésta (el Shabat) la que más se repite a lo largo del año (cincuenta y cuatro aproximadamente); ella representa la oportunidad para reunirnos en familia (íntima o más extendida), alrededor de una mesa para disfrutar de la experiencia, la cultura, la comida y la conversación que alimenta la vivencia judía, Shabat tras Shabat.

Como comunidad, nuestra misión siempre fue, es y será la de educar.

Una comunidad es como una máquina de educar a través de diversos espacios y programas. No importa la circunstancia en la que alguien participe en la NBI.

Siempre debe haber un aspecto en donde estemos educando en nuestras tradiciones, costumbres y prácticas.

En este sentido, Shabat LaMishpajá (Shabat para la familia) nació con el propósito de compartir una experiencia educativa y espiritual con todas las familias, especialmente aquellas que están dando sus primeros pasos en la educación de sus hijos e hijas. Los días viernes en la tarde, una hora antes del encendido de velas, nos reunimos en nuestro Centro Familiar Comunitario y compartimos diferentes actividades con las familias que participan. En otras oportunidades en el pasado realizamos la preparación para Iamim Noraim, jugando y haciendo actividades alusivas a estos días. Hicimos Sukot junto a los niños y niñas entrando en clima para la festividad. En el Shabat previo a Januká, hicimos Janukiot que las familias las utilizaron para encender las velas en la festividad.

En esta ocasión Pesaj fue la razón del encuentro. Compartimos juegos y canciones que nos dieron el impulso para poder celebrar y cantar en nuestras casas, alrededor de la mesa.

Hicimos una actividad de Yoga directamente relacionada con Pesaj, lo que permitió no solo el ejercicio del cuerpo, la mente y el alma. También fue otra manera de recordar los nombres y los conceptos, a través de esta disciplina milenaria.

Al igual que Shabat, Pesaj tiene como centro la celebración en el hogar, alrededor de la mesa. El Seder es el acto educativo por excelencia en nuestra tradición. Buscando que los niños pregunten, motivándolos a que quieran indagar, año a año trabajamos por la continuidad de nuestro pueblo a través de la experiencia en esta festividad.

En la NBI, creemos en esto y actuamos en consecuencia.

Los invitamos a que puedan sumarse a este proyecto y a todos los otros que buscan, como siempre decimos, educar en nuestra vida judía para darle un sentido profundo, significativo y de continuidad.

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