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Tikva 2022, “Simplemente Majané”

Por Mijal Simon, Líder de Juventud

En septiembre de 2021 fuimos convocados a una reunión con la Hanagá de Tikvá para evaluar la posibilidad de realizar un Majané en el marco de una situación comunitaria y tnuatí compleja, producto de la contingencia sanitaria mundial.

Con más preguntas que respuestas, tomamos la decisión de avanzar con la actividad… Planificando, desarrollando protocolos y buscando siempre la forma más segura de organizar y llevar a cabo un Majané hermoso y lo más “normal” que nos fuera posible a plena consciencia de que sería un desafío importante en el marco de la Pandemia.

Majané es una de las actividades más esperadas por los Javerim y Javerot durante el año.

Todos los sábados se escucha en alguna parte de la comunidad a alguien contando una anécdota, a janijim y janijot grandes ilusionando a los más pequeños con historias y juegos que solo pueden ocurrir estando allá, a la escuela de madrijim anhelando y soñando su graduación y por supuesto a los madrijim más grandes nostálgicos contando los sábados y pensando en su Mifkad de despedida.

Las caras de alegría el día que se anunció que Tikvá tendría un Majané fue realmente una locura…

Niños que nunca habían escuchado la palabra en sus vidas saltaban de alegría contagiados por la energía y euforia de los demás. Incluso papás y mamás que estaban presentes intercambiaban miradas emocionadas. En ese momento supimos que teníamos que hacer todo lo que estuviera en nuestras manos para darles un Majané increíble desde la seguridad que nos corresponde como comunidad.

Llegada la fecha, después de una torre de pases de movilidad, autorizaciones, pcr’s y demás, no podíamos creerlo cuando se abrieron las rejas del camping y partió la actividad más esperada de los últimos dos años. Ya en nuestra pequeña burbuja sanitaria comenzó lo realmente entretenido y que todos extrañábamos con ganas… Ver a los madrijim y madrijot corriendo para tener todo listo, a los más chiquititos bajarse del bus con un bolso que los duplicaba en todo sentido, el reencuentro con la kvutza de Shnat, y el reality a la hora de elegir un puesto en la carpa son visuales que trascienden a la actividad y dan una sensación casi como de estar en una cápsula del tiempo.

Majané es el encuentro central de la tnuá, en donde se comparten experiencias, se crean nuevas amistades, nos divertimos y aprendemos.

Es un espacio seguro y entretenido para todas las personas que asisten, ya que la preparación que hay detrás de cada juego, peulá y actividad implica un nivel de dedicación y detalle por parte de los Madrijim y Madrijot que realmente se nota el cariño con el que hacen las cosas y la preocupación porque cada uno de sus janijim y janijot lo pase increíble en las actividades.

Una de las cosas más lindas de Majané, es que este es el cierre y el comienzo del año para la tnuá, por lo que es una actividad donde las emociones son mucho más intensas y están siempre a flor de piel, especialmente en esta oportunidad, ya que nos pusimos dos Majanot al hombro y las sensaciones acumuladas del último Majané (pre pandemia) y el Majané que no pudo ser (porque ni siquiera estábamos vacunados) se hacían presentes todo el tiempo, haciendo que cada juego, encuentro y despedida se viviera de una forma tremendamente significativa reafirmando y resignificando todo el esfuerzo y planificación detrás de la actividad.

No puedo dejar de destacar el inmenso trabajo de la Hanagá y el tzevet de Madrijim en esta oportunidad. Si bien, todo el año y todos los Majanot son un desafío, esta vez, el planificar y trabajar en pleno conocimiento de que la actividad sería diferente y podía suspenderse en cualquier momento era un factor sumamente en contra y aun así hicieron todo pensando de manera positiva.

Nuestros Madrijim fueron extremadamente responsables y cuidadosos y pusieron todo el corazón para que nuestros Janijim y Janijot tuvieran un Majané emocionante y seguro.

Por otro lado, un abrazo enorme a nuestra querida (ahora ex) escuela de Madrijim, Etzem. Espero que el Majané haya compensado un poco estos dos últimos años. Su graduación fue hermosa y aunque sin público, la intimidad y complicidad que se sintió en esa ceremonia nos tuvo a todos emocionados hasta las lágrimas… Ojalá que ahora que son Madrijim y Madrijot, su último ciclo en la Tnuá sea el mejor de todos, aprovéchenlo porque empieza y termina en un abrir y cerrar de ojos.

En fin, fue un Majané realmente increíble, entretenido, emocionante, inolvidable y pandémico. Lo pasamos muy bien. Reímos, nos enojamos, lloramos, nos sorprendimos y por supuesto, empezamos la cuenta regresiva para el próximo año y espero siga siendo así por mucho tiempo más.

Nada resume mejor la actividad que las palabras de mi querido Rabino Pablo Gabe, “Simplemente Majané”.

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